Conoce a Cristina Vallarino, la catadora de vinos más reconocida del país

Cristina Vallarino , Etnologa

Su pericia en cuanto a cultura vinícola solo se compara con la determinación que guió sus pasos hasta España, donde realizó sus estudios en la Escuela del Vino y la Vid, en Madrid. Actualmente es presidenta de la Asociación de Mujeres Catadoras, con la cual busca dar la oportunidad de aprender a degustar a 9.000 féminas.

 ¿Cómo despertó tu interés por el vino?

En casa no habían muchos vinos. Se tomaba, pero solo en reuniones formales. Sin embargo, una vez indagué sobre mi apellido y encontré que el caso más antiguo era de una familia de viticultores. Un día, en la casa, encontré una revista y en ella había una foto y un perfil increíble de una mujer. Cuando leí que ella había estudiado enología, supe que esa era la carrera que quería estudiar.

¿Qué te dijo tu familia?

Me decían que me iba a morir de hambre o, entre otras cosas, «¿quién te va a pagar para chupar?». Sin embargo, al volver a Lima comencé a dictar clases para la carrera de hotelería. Luego abrí un lugar llamado la Enoteca, donde solo se servían vinos y piqueos. Tiempo después se me presentó una oportunidad gracias a Bernardo Roca Rey. Así llegué, primero a Canal N, con Entre tintos y blancos; y luego a Plus TV, con Divino vino.

 

También publicaste un libro…

Sí, Pasión por el vino. Sacamos dos o tres ediciones, e incluso lo llegaron a pedir en Colombia. Me tomó dos meses, pero recibí gran ayuda de Begoña Velasco. Es un libró básico, con la información ideal para quienes desean entrar al mundo de los vinos.

¿Qué proyecto te ha hecho sentir más satisfecha?

Creo que la Asociación de Mujeres Catadoras del Perú. Nunca pensé que iba a llegar a las nueve mil personas. Todo empezó porque muchas amigas me pedían recomendaciones relacionadas a los vinos, como cuáles regalar o cómo combinarlos con algunas comidas. Fue ahí que me percaté de que existían muchos clubes o asociaciones de cata conformadas únicamente por hombres, y no para mujeres. ¿Y de dónde podían aprender las mujeres? Así decidí crear la Asociación de Mujeres Catadoras. Participar no tiene costo y no hay que pagar membresía. Es una asociación para aprender a catar de todo, desde vino hasta café o agua. Si un día hay una cata, te llegará un mail; si deseas, vas.

¿Cuáles son tus planes para el próximo año?

Este año comencé a desarrollar mi línea de implementos de vino. Aún no está terminada pero planeo tenerla lista en el 2014. La idea se me ocurrió en un viaje que hice al norte de España. Un ejemplo de ello sería un spa de vinos, donde el champú fuese de chardonnay, el reacondicionador de champagne y el jabón de syrah. También podrían incluirse sacacorchos, copas y mucho más.