Esqueletos robóticos para enfermos de parkinson y personas que han sufrido ictus

Esqueletos robóticos

La utilización de esqueletos robóticos en terapias con enfermos de parkinson y personas que han sufrido ictus cerebral o lesiones de médula aporta importantes avances a su rehabilitación y la recuperación de movilidad.

Así lo han asegurado investigadores del grupo de Bioingeniería del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, que han presentado hoy sus proyectos de robótica de rehabilitación en la Real Academia de Ingeniería (RAI).

«La rehabilitación con neuroprótesis busca aplicar la ingeniería allí donde la medicina no llega y complementarla», ha explicado Eduardo Rocon, doctor en ingeniería industrial y miembro del grupo de Bioingeniería del CSIC.

Rocon ha desarrollado robots «vestibles» como tratamiento alternativo de los pacientes que sufren temblor esencial y enfermedad de Parkinson, dos de los trastornos neuromotores más extendidos entre la población.

Esta neuroprótesis, que consta de un textil con electrodos cosidosen su interior, se coloca en los brazos y estimula los músculos para que cancelen los temblores involuntarios que provocan estas enfermedades.

Según Rocon, los sensores diferencian el movimiento voluntario que quiere realizar el enfermo del temblor involuntario, que se contrarresta con movimientos en contrafase, llegando a controlarlo hasta en un 80 por ciento.

«La exclusión social por llevar estas prótesis se vence con robots que pueden vestirse por debajo de la ropa«, ha afirmado el experto, que ha indicado que la robótica avanza hacia implantes de electrodos en los propios músculos del paciente que estimulen el cerebro y sean completamente imperceptibles.

También los pacientes que han sufrido una lesión medular o un ictus cerebral pueden recuperar movilidad «gracias a la plasticidad neuronal, que se intenta activar y entrenar mediante la rehabilitación robótica», ha explicado Juan Camilo Moreno, investigador de este grupo del CSIC.

Mediante módulos robóticos que se colocan en los tobillos, se pretende conectar los impulsos eléctricos que genera el cerebro con movimientos que aplica el robot a las articulaciones, ha señalado Moreno.

«Se trata de pedir al paciente que imagine que estuviera moviendo el pie o el tobillo, y después aplicar los impulsos que ha generado el cerebro al movimiento de la prótesis robótica», ha apuntado.

De este manera, además de motivar al paciente, se entrena la «neuroplasticidad», provocando que la zona del cerebro «sana», no afectada por el accidente cerebrovascular, pase a realizar “las funciones” de las que ha quedado afectada, ha subrayado.

Las lesiones de médula espinal, que afectan a las conexiones del sistema nervioso central con los músculos inferiores, también pueden tratarse con robótica.

Según el investigador post-doctoral del Hospital de Parapléjicos de Toledo, Antonio del Ama, los robots híbridos de asistencia a la marcha ayudan a «lograr una mayor independencia funcional de personas con lesión medular incompleta, que aún conservan conexiones sanas».

Robots híbridos como el exoesqueleto Kinesis, desarrollado por el CSIC, unen la robótica con la estimulación eléctrica de los músculos afectados, proporcionando un mayor o menor fuerza al robot según las necesidades del paciente y apoyando su movimiento.

Las terapias con estos robots suponen una reducción considerable de la fatiga y el dolor que provocan estas técnicas por separado.

Kinesis, que se ha probado con pacientes del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, ya tiene un «sucesor», el robot H2, que incorpora baterías de 3 horas de duración y seis articulaciones (caderas, rodillas y tobillos) motorizadas.