Botellas con agua para iluminar casas sin electricidad  

Novedoso invento de un mecánico brasileño, utiliza los rayos solares y el reflejo del agua para generar luz con una potencia de un foco de 60 watts.

Los continuos apagones que sufría Brasil en el 2002 hizo que Alfredo Moser, un humilde mecánico brasileño, se le “prendiera el foco”. Se le ocurrió una manera de iluminar su casa durante el día utilizando únicamente botellas de plástico llenas de agua y un poco de cloro, invento que hoy está iluminando las casas de miles de personas que viven en condición de pobreza en el mundo.

El procedimiento es sencillo. Primero llene una botella plástica con dos litros de agua y añada dos tapas de cloro para evitar que el agua se ponga verde por contaminación. Luego haga un agujero en el techo y, de abajo hacia arriba, introduzca la botella para luego fijarla con plástico diluido y pegamento. El resto lo hace la intensidad de los rayos solares. 

El ingenioso invento bautizado como la “lámpara Moser” no tardó mucho tiempo en propagarse por el mundo, tal es así que la Fundación MySheiter, en la República Filipina, dedicado a construcciones alternativas, utilizando material reciclado, ha manifestado su interés por utilizar el invento para llevar luz a miles de viviendas pobres de dicho país.

En Filipinas, donde un cuarto de la población vive en pobreza extrema (ganando US$1 al día), y la electricidad es particularmente cara, la idea ha sido muy exitosa.

Las “lámparas Moser” se encuentran en 140.000 hogares. La idea también ha sido popular en unos 15 países más, como India, Bangladesh, Tanzania, Argentina y Fiyi.

Voceros de la Fundación MySehiter, estiman que para principios del próximo año, un millón de personas se beneficiará con las ventajas que ofrecen este tipo de lámparas.

Si bien el humilde mecánico no ha ganado nada con su invento, pues sigue siendo pobre, se siente muy orgulloso de haber ayudado a tanta gente. Incluso ya se habla de que debería ser propuesto para el Premio Nobel. Al ser consultado por la BBC de Londres sobre si alguna vez se imaginó tener tanto impacto con su invento, Moser solo atina a decir “Nunca me lo hubiera imaginado. Se me pone la piel de gallina al pensarlo”.