9 vicios que llegaron a nuestras vidas con el desarrollo de la tecnología

Vicios que llegaron a nuestras vidas con el desarrollo de la tecnología.

Los científicos aún no han llegado a una opinión unánime sobre el peligro que podrían suponer los vicios virtuales; sin embargo, la mayoría de nosotros ha tenido al menos una vez en la vida la sensación de que había pasado más tiempo de lo normal concentrado en su teléfono inteligente o actualizando la cinta de noticias de una red social.

 

Internet. La adicción a Internet como trastorno mental fue descrita por primera vez por el científico Ivan Goldberg en 1995. Sin embargo, según el criterio médico, la adicción a Internet no es un trastorno mental, y algunos científicos aún dudan de su existencia. A pesar de esto, a muchas personas de todo el mundo les resulta familiar la sensación de ligero pánico que se experimenta cuando de repente se desconecta Internet o no es posible acceder a la Red en el momento deseado.

‘Gadgets’. El hombre moderno puede ser adicto a los teléfonos inteligentes, tabletas y otros dispositivos de dos maneras distintas. En primer lugar, cuando el aparato se ve como una ventana a Internet o como una plataforma de juegos móviles o para acceder a las redes sociales en cualquier momento. En este caso no es el dispositivo en sí lo que crea adicción, sino lo que podemos hacer con él. En segundo lugar, podemos convertirnos en adictos a los ‘gadgets’ cuando comprarlos se convierte en motivo de felicidad. Teniendo en cuenta la rapidez con la que estos objetos quedan desfasados, muchas personas continuamente están comprando los últimos modelos del mercado, incluso cuando no los necesitan o no disponen de medios suficientes para pagarlos.

Juegos en línea. La más preocupante y real de las nuevas adicciones es sin duda la de los videojuegos, que en enero de este año fue incluida en la última edición del ‘Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales’. En los últimos años este vicio ya se ha cobrado sus primeras vidas, casos de muerte por agotamiento o de niños que han fallecido después de que sus padres los abandonaran para jugar en línea. En EE.UU. la situación es tan preocupante que han aparecido sociedades de ayuda a los adictos a videojuegos que siguen el modelo de Alcohólicos Anónimos.

Redes Sociales. Los científicos de la Universidad de Chicago llevaron a cabo un estudio en el que durante varias semanas observaron a 100 personas y sus necesidades. Los investigadores llegaron a la conclusión de que la adicción a las redes sociales es peor que los cigarrillos y el alcohol y la dependencia que provoca es más fuerte. Los científicos también destacan una variedad de esta patología: la adicción a las relaciones virtuales, por ejemplo cuando los amigos de Facebook son más importantes que las personas reales y cercanas.

Compras en línea. Comprar por Internet es una manera como cualquier otra de hacerlo, pero existen dos factores que hacen que esta práctica sea peculiar. En primer lugar, el proceso de compra es mucho más rápido y, en segundo lugar, el dinero que se gasta con la tarjeta o cuenta en línea es invisible, lo que hace perder la noción de lo que hemos gastado.

Juegos móviles. Los juegos móviles más populares están especialmente diseñados para provocar adicción. Para conseguir el efecto deseado los creadores utilizan diferentes estrategias. Una de las más extendidas es no permitir jugar sin parar, requiriendo pagar extra o esperar un tiempo. Con este truco los desarrolladores esperan obtener pingües beneficios y enganchar a los que prefieren esperar.

Noticias. En 1997 Reuters publicó por primera vez un estudio sobre la adicción a la información, y desde entonces la situación no ha hecho sino empeorar. Los científicos han descubierto que esta adicción está causada por la liberación de la hormona dopamina, un proceso que se activa cuando uno satisface su necesitad. De acuerdo con los investigadores, el cerebro humano anhela obtener información porque esto era importante para la supervivencia en tiempos remotos, por ejemplo, para saber dónde se podía encontrar alimento.

‘Selfies’. La adicción a las autofotos tampoco se considera todavía un trastorno mental. Sin embargo, la historia del británico Danny Bowman, un adolescente que pasaba diez horas diarias sacándose ‘selfies’ y estuvo a punto de suicidarse al no conseguir el autorretrato perfecto, hizo que muchos tomaran conciencia sobre el peligro real que esconde este fenómeno tan popular últimamente.

Wikipedia. No se trata de una broma, pues parece que no es descabellado considerar que la inclinación a consultar la Wikipedia es en realidad una adicción. Algunos usuarios activos de Internet sufren un trastorno obsesivo compulsivo leve que se manifiesta en el gusto por los catálogos y los espacios organizados y alfabetizados. De ahí viene la popularidad de todo tipo de enciclopedias y directorios en línea.