Bajada de Reyes: ¿Sabes por qué se llevaba oro, incienso y mirra?

El oro entregado por los magos a Jesús era un reconocimiento de su realeza; el incienso, un homenaje supremo a su divinidad y la mirra, un anuncio a sus padecimientos como Redentor.

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Bajada de Reyes: ¿Sabes por qué se llevaba oro, incienso y mirra?

Cada 6 de enero se celebra Día de los Reyes Magos. Melchor, Gaspar y Baltasar, los tres hombres que visitaron al niño Jesús a pocas horas de nacido guiados por una estrella para adorarlo y llevarle tres regalos.

En el libro de Mateo, se cuenta que los magos al llegar al pesebre expresaron: “¿Dónde está el Rey de los judíos? Hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo”.

En las mismas santas escrituras se dice que “al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, postrándose, lo adoraron y abriendo sus tesoros le ofrecieron presentes: Oro, incienso y mirra. Pero, ¿qué significaban?:

Los magos colocaron sus ofrendas a sus pies. El oro era la riqueza como tributo al Rey, el incienso, con su aroma dulce, era para el sacerdote y la mirra para la sepultura.

Melchor, un anciano, procedente de Europa, entregó la Mirra, una sustancia rojiza aromatizada común en Medio Oriente para la elaboración de perfumes; sin embargo, en aquellos tiempos era utilizada para el aceite de la santa unción, para uso santísimo y como bálsamo para la santa sepultura.

Gaspar, el más joven de los tres reyes magos, procedente de Asia entregó el Incienso. Era una preparación de resinas aromáticas usado para rituales religiosos. En aquel entonces se quemaba en el Tabernáculo de Moisés y en el Templo de Salomón sobre el altar de oro del incienso. Era para uso exclusivamente sagrado. El incienso es el símbolo de Dios.

Baltasar, un hombre de raza negra procedente de África entrega el Oro, el más preciado de los metales. Es símbolo de realeza, dignidad, soberanía y autoridad. Representa posición, gobierno y dominio. El oro da seguridad, influencia e identidad al que lo posee.

En resumen, el oro entregado por los magos a Jesús eran un reconocimiento de su realeza; el incienso, un homenaje supremo a su divinidad y la mirra, un anuncio a sus padecimientos como redentor de la humanidad.

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